Mónaco, sangre azul
Este fin de semana, Mónaco recibió al clásico premio de Fórmula Uno que todos los años atrae al jet set de la fama mundial. En 1950, año en que comenzaba este campeonato, la ciudad monárquica fue la segunda en presenciar el excitante espectáculo dentro del circuito, y el corredor argentino Fangio fue quien obtuvo la victoria.
Empecé a admirar este evento apasionante con mi primer novio, que me “obligó” a verlo los domingos, porque quería compartirlo conmigo, y se empecinaba en explicarme los detalles de ingeniería y las destrezas que los conductores despliegan en la pista. Debo confesar que le fui tomando el gusto y comprendí lo adrenalínico del juego, la enorme inteligencia invertida en cada escudería, además del dinero, el prestigio y las novedades tecnológicas puestas allí, en cada enfrentamiento.
En cuanto a Mónaco, debo visitarla pronto, que aún no la conozco e intuyo que debe ser magnífica, soberbia y sofisticada como otras ciudades de la Costa Azul , con un toque de San Sebastian -España- y París, la capital de Francia. Veremos.
Etiquetas: costa Azul, España, Fangio, Ferrari, Fórmula Uno, Francia, grand prix, mediterráneo, Mónaco, MonteCarlo, París, San SebastiánSi te ha gustado, te gustará también:





