Blog sobre Viajes de una Turista Mundial

Agua brava

Miércoles 22 Julio 2009

Caminamos por el sendero que nos conduciría directo a la Garganta del diablo con cierta parsimonia. Las nubes, rayadas, liberaban generosas gotas sobre nuestros cuerpos ya mojados. Los hilos de agua corrían sgilosamente, sin alertar sobre lo que vendría poco después. La impactante Garganta del diablo, soberbia , de las Cataratas del Iguazú argentino. Qué arrollo de la naturaleza, desmedida y visceral. Al toparme con ella, un rayo de oxitocina atravesó mi columna vertebral, al mismo tiempo que pensé que lo que sucedía frente a nosotros era una verdadera fiesta , una locura linda de Dios, que lo puede todo.

Las mariposas de inesperados colores saludaban alegres, los tucanes observaban las pisadas de los curiosos sobre la tierra colorada, tan colorada como las canchas de tenis, y la alfombra verde se desplegaba hacia lo alto , casi tocando el cielo, azul de día y negro de noche , iluminado por la luna blanca, testigo del encuentro de los enamorados.

Agua brava, qué maravillosa sos. Ya volveremos.

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Cataratas del iguazú

Viernes 10 Julio 2009

en el lecho adormecido
se está gestando el encuentro
enardecido el torrente
converge
imantado ante el misterio.

responde en inmensa caída
aferrándose a lo eterno
sólo la brisa que asoma
es testigo del momento
……….

Catarata como un racimo dorado
el vacío te convoca
la piedra terraplén de tu salto
ofrece la veta

en ese torrente
suicida
un pájaro incuba su nido
emerge en lava de brisa
agua de luna
sol al caer.

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Candelaria y el río Paraná

Domingo 31 Mayo 2009

Candelaria, una casa quinta en la provincia de Misiones, Argentina. Muy cerca de las magnéticas Cataratas del Iguazú.
Ahí, en medio de esa calma profunda, donde corren las aguas del río Paraná, ocurrieron historias misteriosas. Julieta, chica de piernas largas como la torre eiffel, y de andar muy firme, me contó que su infancia en Candelaria fue muy fresca y alegre. Su padre, amante de la pintura y el cine, le hablaba del pueblo y su gente, con cierta cadencia que invitaba a quedarse horas con él, escuchando.
Esa mezcla de imágenes de grandes artistas, colores, paletas y tierra colorada se posó en la cabeza de Julieta , y siempre la llevaría consigo, por todos los sitios del mundo que recorrería poco tiempo después.
En Candelaria aprendió a tomar tereré -infusión de hierbas que se bebe bien fría- y a hacer el amor.
Ya habrá en este blog más sobre Julieta.

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