Europa: casa de muñecas II
Miércoles 21 Octubre 2009“La belleza será comestible o no será” dijo el genial pintor catalán Salvador Dalí. Cuánta verdad filosófica contiene esa frase que logra desafiar la belleza contemplativa de Platón. Al David uno puede mirarlo, pero inmediatamente después desea convertir el mármol en carne y hueso, y poseerlo , aunque sea por unos instantes.
Europa, madre de la civilización occidental, dio a luz inconmensurables maravillas artísticas y se ofreció, al mismo tiempo, como fuente de inspiración, generando movimientos revolucionarios como el Renacimiento de Miguel Ángel y el surrealismo de Max Ernst, en una reinvención constante y eterna.
¿Cómo no emocionarse, cómo no adorar y excitarse en las calles de París o Florencia? ¿Cómo no sentir visceralmente el amor en una plaza de Roma o Madrid?
Planteaba el surrealismo la necesidad de transgredir los estrechos márgenes en que se desenvuelve la vida del hombre, aniquilado por una cultura que cercena todo lo maravilloso, todo lo fantástico que pueda haber en su existencia.
Interesante filosofía, la de saber vivir y la de saber ver. ¡Despertad amigos!
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