Blog sobre Viajes de una Turista Mundial

Marsella, una ciudad gris con mucho interés

Martes 4 Octubre 2011

Marsella es una de las grandes ciudades de nuestro país vecino el cual podemos visitar de diferentes formas y con diferentes intenciones, como todas las ciudades. Para llegar a Marsella usted podrá hacerlo de diferentes formas, según sus circunstancias, pero hoy le hablaremos de la opción de llegar mediante un Crucero que le dejará en el puerto de Marsella. Los cruceros, habitualmente ofrecen autobuses lanzadera en las ocasiones en las que el núcleo urbano está lejos del propio puerto y Marsella es una de estas ciudades.

Dicho esto no dude en consultar el departamento de información la noche anterior para poder comprar su billete o, de lo contrario, tendrá que hacer una gran caminata para llegar a la carretera exterior del puerto y luego esperar el autobús de linea que, aunque le resulte más barato, sólo por la espera y la molestia de la caminata no vale la pena. El autobús lanzadera es la mejor opción sí o sí. Estos autobuses le dejarán en la zona más destacada de la ciudad, normalmente en el puerto deportivo (que en este caso se encuentra bastante lejano).

Marsella

Si no ha visitado nunca la ciudad gala seguramente tenga la impresión de que es una ciudad muy sucia, y lo es. Las fachadas de Marsella necesitan en un 98% una limpieza a fondo y la ciudad recuperaría un esplendor que seguro que tuvo en su tiempo anterior, pero hoy en día es una ciudad bastante gris. Sin embargo, esto no impide que pueda conocer los rincones de la ciudad y los monumentos más importantes con un simple paseo semiorganizado (organizado por usted) o con guía por el casco antiguo de la ciudad.

Si el paseo lo realiza sólo y por su cuenta debe estar atento para no despistarse y saber volver al punto de reunión. Siempre es aconsejable memorizar el nombre del hotel más cercano para, en caso de despistarnos o alejarnos demasiado, poder preguntar o decirle a un taxista que nos lleve al punto de reunión antes de la hora límite, porque tenga en cuenta que si llega tarde al crucero no le esperará y partirá a la hora estipulada dejándole en tierra, cosa que sería una trajedia para sus vacaciones.

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Mónaco, la ciudad de la Jet Set

Jueves 28 Julio 2011

Mónaco es una de esas ciudades que a pesar de estar un día si y uno no en las portadas de la prensa del corazón debido a la agitada vida de la familia real es un destino desconocido.

Es posible que este desconocimiento también tenga algo que ver con los precios disparatados que cobran por el alojamiento. Pero si aún así deseas conocerlo, nosotros te proponemos otra opción para que te resulte algo más económico.

En vez de alojarte en el mismo centro de Mónaco, lo ideal es reservar un hotel en Marsella o Niza, muy cerca de Mónaco, pero con precios mucho más al alcance de nuestros bolsillos.

Lujo, descanso y tranquilidad

Además de ser un paraíso fiscal, recibir premios internacionales de Fórmula 1 y tener escándalos casi de forma continua, en Mónaco el glamour situado al pie de los Alpes y bañado por el Mediterráneo, hacen del Principado un lugar único.

A diferencia de la imagen superficial que tenemos de este sitio, la vida cultural es mucho más rica de lo que pudiéramos imaginar, además de contar con algunos de los mejores restaurantes del mundo.

Si quieres vivir la experiencia de viajar en limusina, dar una vuelta en helicóptero o dar una vuelta en yate, en Mónaco es posible.

Mónaco está dividido en cuatro partes, el Viejo Mónaco, a 65 metros de altura; la parte central, una zona comercial conocida como La Condamina; la parte norte que es la zona turística, Montecarlo; y finalmente Fontvielle en el extremo sudoeste.

El balneario de Mónaco

La Fortaleza es uno de los puntos de mayor interés es la Fortaleza, que ha sido en su mayoría la residencia de los príncipes, además de contar con impresionantes colecciones artísticas.

También se pueden visitar en Mónaco el Museo Oceanográfico, del que se sienten especialmente orgullosos sus habitantes.

En la Condamine encontraremos numerosas terrazas mirando al puerto, en las que podremos disfrutar de la belleza de este lugar, y donde se encuentra el famoso balneario de Mónaco, ideal para pasar unos días de relax y tranquilidad.

Pero si queremos vivir el Mónaco que hemos visto hasta la saciedad en las revistas, lo mejor es dejarse caer por Montecarlo, allí pasar un rato entretenido en el Casino, visitar sus jardines y sus fuentes y sentirse como un miembro más de la Jet Set.

Un viaje que desde luego conseguirá hacerte soñar.

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Flash: viaje a Katmandú

Lunes 13 Julio 2009

Flash, en inglés, significa rayo. Un flash es lo que pasa por el cuerpo de un drogadicto cuando, empujada por el pistón de la jeringa, la droga entra en sus venas.

Flash es el nombre del libro escrito por el francés Charles Duchaussois (nacido en Busigny, Francia, en 1940.), uno de los más fascinantes que leí en mi vida. Porque no es un testimonio más de un drogadicto. Es un descenso a los infiernos, un relato de aventuras escalofriantes y peligrosas. Su motor: la sed de experimentar y conocer. Su combustible: la droga, todas las drogas.

Enero de 1970. De Marsella a Beirut, de Estambul a Bagdad, de Bombay a Benares, en barco, a pie, en auto, Charles Duchaussois se acerca poco a poco a su meta: Katmandú. Su ruta está jalonada por sucesos extraordinarios. En el Líbano se asocia a traficantes de armas y toma parte en la cosecha de hachís. Dirige un club nocturno en Kuwait. En Nepal se convierte en médico y cirujano de los habitantes de los contrafuertes del Himalaya. Por fin llega a Katmandú, destino predilecto de hippies y junkies.

Marco Polo de los tiempos modernos, Duchaussois hilvana con honestidad este documento inquietante y terrible, que desnuda los entretelones de un mundo del cual sólo suele conocerse la fachada. Se los recomiendo fervientemente. Después me cuentan si sintieron correr la adrenalina por el cuerpo al caminar los mismos lugares que Charles , como si fuésemos testigos o sus compañeros de ruta en esta travesía que cala hondo, hasta llegar a los límites indescifrables de la psiquis humana.

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