Otros, mayores de entre 50 y 60 años adinerados, generalmente dueños de importantes empresas multinacionales, o que viven de rentas, tanto en países centrales como en los periféricos, viajan porque tienen una necesidad compulsiva de gastar plata y de mudarse de un Sheraton a otro, para disfrutar el spa con vista al mar, el baño turco, o la sesión de masajes a cargo de señoritas malayas. En realidad, no es mucho lo que cambia de un país a otro; para estos turistas lo fundamental es descansar, relajarse y no enterarse de nada. Los hoteles del mundo ofrecen al cliente una atmósfera similar; sin embargo, hay personas que no se satisfacen sólo con las tranquilizadoras comodidades.
Por eso, hay un nuevo mercado que está haciendo furor en el mundo: son los “hoteles temáticos” diseñados para combatir el aburrimiento. Como uno de los cinco estrellas en Nueva York, que permite elegir la habitación según el género literario que más guste: por ejemplo, la habitación número 12 contiene todos los libros clásicos de la literatura fantástica y está decorada siguiendo la misma estética; la 25 corresponde al género erótico, la 55, al de terror, y así con las demás. También, en California se puede visitar el Hotel de los héroes favoritos; dormitorios diseñados con los personajes de Batman y Robin, Superman, etc, y que ofrecen la posibilidad de jugar a ser uno de ellos, con trajes y máscaras.
Estos temas se desarrollan con claridad en el libro de Michel Houellebecq Plataforma; allí, el protagonista, un empleado administrativo de 40 años, tiene dinero suficiente como para vivir cómodamente en París, pero se encuentra aburrido y su vida no tiene mucho sentido. Entonces, sólo le queda armar las valijas y embarcarse en un viaje de placer y tranquilidad a las playas de Tailandia, luego de haber comprado las guías turísticas y los paquetes en los mejores hoteles de la zona.
Pero no fueron sólo unas vacaciones: en ese lugar del mundo siente que su vida comienza a tener sentido, junto a su pareja, una agente de viajes que él conoce en París y que lo saca de un pozo depresivo. En el final de la historia, se entremezcla otro de los grandes temas actuales: el terrorismo y la guerra santa impulsada por los musulmanes, y que algunos llaman “choque de civilizaciones”, Occidente vs. Oriente.
Sin embargo, creo que viajar es una de las experiencias más excitantes y enriquecedoras, y es un modo de que Occidente y Oriente se acerquen y promuevan la fraternidad.
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