Blog sobre Viajes de una Turista Mundial

Sevilla, tiene un color especial. (I)

Viernes 20 Noviembre 2009

Sevilla

En España existen muchas zonas merecedoras de ser visitas y disfrutadas a lo largo de todo el año, porque aunque se tiene la idea de que el verano o primavera son las mejores opciones para emprender la aventura de conocer una comarca, ciudad o barrio, la verdad es que en las otras estaciones más frescas puede ser el momento ideal para otras tantas.

España, como país mediterráneo disfruta principalmente de un clima cálido y agradable la mayoría del año, pero existen muchas ciudades que es preferible conocer en otoño, con temperaturas más moderadas y fresquitas. Hoy queremos hablarle de una ciudad de las más bonitas de Andalucia y que junto a Granada y Córdoba es el símbolo del sur de España. Hablamos de Sevilla.

Sevilla, es una ciudad mediterránea que siempre ha tenido la dependencia y relación con la forma mediterránea de vivir, como todas las ciudades mediterráneas. La capital andaluza, como muchas otras ciudades españolas, permite turismo de diferentes clases debida su gran oferta turística.

Sevilla ha sido una de las ciudades más importantes de España en la história teniendo, como momento álgido, el siglo XV y XVI en el que con el descubrimiento de américa 1492 se convirtió en la capital del Imperio Español y en ese sentido podemos destacar la gran variedad de monumentos de diversas culturas diferentes entre las que ha sobrevivido la ciudad.

Entre los monumentos más destables podemos destacar:

  • Catedral de Sevilla: declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1987.
  • Giralda: es el campanario de la Catedral de Sevilla y la torre más representativa de la ciudad.
  • Reales Alcázares: es el palacio más activo y antiguo de toda Europa. Empezó siendo la residencia de los líderes árabes a finales del siglo VIII y convirtiéndose en la residencia de la realeza de Castilla tras la reconquista.
  • Archivo de Indias: como su nombre indica se trata del archivo creado por Carlos III para centralizar la información de las colonias españolas alrededor de todo el mundo.
  • Plaza de España: es uno de los espacios abiertos más impresionantes de la arquitectura española actual.
  • Torre del Oro: es la torre situada a la vera del Guadalquivir y a la que se le atribuía, hasta 2005 que fue restaurada, la propiedad de reflejar el color dorado sobre las aguas del río debido a sus azulejos, pero dicha restauración demostró que esa propiedad peculariar se debia a una mezcla de mortero con paja.

Próximamente os ofreceremos otras caras de la bellísima ciudad de Sevilla para que todos los curiosos puedan conocer todas las opciones que esta estupenda ciudad española ofrece al visitante.

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Una carta de amor

Jueves 2 Julio 2009

Es de noche. Oscura, solitaria, llena de voces. De nocturnas imágenes marroquíes.

Das vueltas hasta el límite hermoso de tu Granada aparición. Haces rondas, vas, venís. Y así, Casablanca es un dolor de muela y mi sueño cumplido.

Vos, mi vida, la aparición hermosa en el hueco de una bolsita de semillas de girasol en una plaza de toros sevillana. Y yo, ahora, soy ese toro triste. Vos, la Torre del Oro.

Y te sigo, me tropiezo, me invaden los errores cometidos, tan empinados como la cuesta que culmina en la innegable Alhambra. Voy a impedirles que enturbien mi amor. Llegaré a la cima donde estallan los relojes y las campanas. La Catedral es mi silencio.

Ahora, ¿qué veo? Que estalla una tormenta en Tolosa que apaga todos los fuegos.
Será por eso que mi deseo te sigue en cada Cadaqués.
¿Seré yo el peor dibujo del buen Dalí?
Será por eso que te acaricio con mis manos de Algeciras doloridas.
¿Será tu sombra la que está aquí? Una luz. El atún y la camisa del bobo. ¿Será tu recuerdo en un Metro de París tardío, bello y de luz? ¿O el hermoso puerto donde ya no llegan los barcos? Pero en Mutriku aún esperan.

Ya sé. Es que te extraño dentro de un opiáceo sueño de un Chechauen dulce.
Y tu cuerpo, tan lejos, se eleva grandioso como el Gibraltar para los débiles; y mis cegueras me hunden por los callejones del cruel Fes, y aún así, bello y obstinado como mis torpezas perfectas.

Ojalá un vasco rayo de sol te comunique mi amor de Gran Vía. Y que los Santos fuegos de Sebastián que ilustraron aquel oscuro cielo dupliquen tu significado en mi alma.

Mi amor es mudo como un minarete, pero sagrado como la fe que allí se despliega.

Gracias por este y aquel sueño del viejo Pirineo. Es el tren que me acuna hasta la tarde de un Toulose desierto, despierto, desesperado.

Es de noche y ahora voy a dormir en alguna de aquellas habitaciones “ballardianas” que refugiaron nuestro viaje. Ojalá continúe como vos continuás en mí. No tengo mapa, pero lo pienso dibujar.

Aunque algunos soldados se tornan concientes en la derrota, no se rinden. Porque saben que rendirse en el amor es la peor de las traiciones.
Las piedras de mi Notre Dame de amor son eternas. Te las regalo todas.

Hubo, hay y habrá algo en mí para vos. No me inunda el desierto.
Creeme.
Porque como dice uno de los temas que te grabé:
“Dicen que hay que amar hasta el fin, sino viene un diablo delicado que no cabe en el alma”.

Creeme. Porque aunque sé que nunca te lo comuniqué con la fuerza del Magreb, te Amo.
Y esta es la noticia del sol. Donde no hay tiempo, ni nunca es temprano ni tarde: es.

P.

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